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jueves, 16 de abril de 2009

Un nuevo amanecer…


Vivo en la noche, las ratas acompañan a cada uno de mis sentimientos, las luces de las farolas alumbran mi camino, ¿A dónde me dirijo? No lo se, son mis pasos los que me llevan y mis pies los que caminan con voluntad propia. Cada paso que doy me aleja más de mi pasado mientras que al mismo tiempo me acerca a un futuro no muy lejano que no conozco, pero que no temo. Con cada luna despierto, ¿de que me sirve?, el frío cala en mis huesos, es invierno y casi no me puedo mover, ¿dónde he de ir? No se a donde dirigirme y estas alas… ¿de que me sirven si con el frío del invierno no las puedo utilizar? Me gustaría poder salir de aquí, escapar a otro lugar, un lugar donde aquellos sueños de cada día se hicieran realidad… pero se que no puedo, que todo siempre seguirá igual soy una pobre estatua, que con cada luna despierto y a la llegada del sol muero, ¿de que me sirve vivir cada noche… si no puedo vivir el día?¿de que me sirve si el día es mi condena?¿de que me sirve poder ser libre una noche si me veo morir cada día? Siento dentro de mi como el tiempo se agota, las horas se han ido, los minutos caminan y los segundos se marchan… llego a este pequeño acantilado a duras penas, voy arrastrándome poco a poco y alcanzo a ver el mar, me arrodillo y con mis alas al viento veo salir el sol, mis pies y mis rodillas se pegan al suelo y ya no los puedo mover mas el frío pasa a convertirse en algo inexistente, coloco mis brazos, miro al frente… mi cuerpo empieza a volverse piedra también, una vez mas llega el sol, con el empieza mi condena y acaba mi regalo, doce horas de vida y doce de muerte… Comienzo a soñar de nuevo con un mundo en libertad mientras como una estatua contemplo un nuevo amanecer…

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