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jueves, 28 de mayo de 2009

Mi mundo entre las nubes


Este es mi mundo... mi mundo entre nubes... un mundo en el que solo los soñadores tienen cabida... un mundo en el que para estar es preciso soñar... un mundo en el que cada noche cuando cierro mis ojos y caigo en un profundo sueño aparezco... un mundo... en el que las guerras se libran con bolas de nieve o terrones de arena que con el viento o el calor desaparecen... donde la felicidad se palpa a cada paso que das... donde las personas no se matan las unas a las otras... donde ni las armas existen... donde el amor y la amistad son los sentimientos que predominan ya que el odio no existe... Mi mundo... un lugar similar al paraíso... un sitio en el que todos los sueños son capaces de conseguir si luchas por hacerlos realidad... un mundo en el que nada es imposible y donde cada uno de los momentos vividos merecen la pena... Un mundo donde ninguna palabra se dice en vano, donde la mentira no existe y donde la traición brilla por su ausencia... y donde las riquezas materiales no importan un lugar del que si despierto me desvanezco... me pierdo entre las nubes y regreso a la cruel realidad... A un mundo en el que existen guerras... armas... muerte... destrucción... en el que a nadie le importa matar por dinero, donde el poderoso caballero don dinero mueve el mundo y donde si no lo tienes no eres mas que un pobre inútil... un mundo de violencia y capitalismo... y ahora... ¿De verdad quieres este mundo? ¿Quieres soñar conmigo? Ven... te invito a venir a mi mundo... mi mundo entre nubes, tan solo cierra tus ojos... duerme... sueña...

viernes, 22 de mayo de 2009

Mi vida



Hoy parto entristecido hacia la batalla,
dejo allá a un lado tus besos y caricias,
miro al horizonte y mi corazón estalla,
al hombro mi fusil, ya veo mil tragedias.

Cada noche entre disparos pienso en ti,
no se si algún día te volveré ya a ver,
la esperanza, inunda el alma que te dí,
y mi corazón, más no te puede querer.

En la fría noche anhelo escapar allí a verte,
este guerrero una herida trajo ya de su tierra,
y su herida crece cuando no puede sentirte,
la herida de mi amor, crece aquí en la guerra.

En una nueva batalla, inmerso me hallo,
a mi espada confío mi vida o mi muerte,
la muerte me busca en su negro caballo,
su espada en mi pecho, mi inútil suerte.

Despierto y me veo entre tus brazos,
tus cristalinos ojos lloran mi ausencia,
tu llanto se funde entre mis abrazos,
la muerte por ti me concedió clemencia.

Muerte, cuando vengas para llevártela,
llévame con ella, prepara mi partida,
muerte, cuando vengas para quitármela,
llévame con ella, pues ella, es mi vida.

sábado, 9 de mayo de 2009

Injusta condena



Hoy ha sido encerrado, un crimen ha sido cometido, él ha sido culpado. Desde hoy cumple su castigo por el crimen que no ha cometido. Quieren verle muerto, para ellos su único crimen... haber nacido. Es este mundo su pena y la vida su dulce condena, entre gruesos y fríos barrotes su alma encuentra presa. Son los segundos días, los días meses y los meses años en esta amarga prisión. Sueños rotos de ansiada libertad planean en sus noches vacías. Muerto en este mundo, vive en sus sueños. No puede escapar, tan solo puede esperar que alguien le libere de esta cruel soledad. La vida ahora es una rutina ahí adentro todo, todo es oscuro, tan solo vive en su rincón. La puerta de la celda se abre, hora de comer, no tiene hambre. En este sucio corredor aguarda el momento de su hora, sobre el papel dictó el juez, condena a muerte para él.
Sentado frente al alféizar de esa ventana cubierta por barrotes... sus manos aferradas a dos barrotes, su mirada perdida en el horizonte... Una paloma blanca vuela frente a él y en ese mismo instante siente aflorar sus deseos de volver a la libertad. Cierra sus ojos y comienza a soñar, vuela cual ave acariciando las nubes del paraíso. A la espera de una triste orden que su renacimiento haga llegar, en su celda, continúa su llanto en soledad. Tan solo una cosa le puede salvar, será si consigue demostrar que ningún crimen cometió, pues un juez corrupto su encarcelamiento y muerte firmó, mas tampoco lo intentó. Por tan solo un puñado de billetes su libertad le ha sido arrebatada, sin ninguna esperanza ni sentimiento espera el fin del principio, fin de una muerte en vida para volver a empezar. La hora fatídica ha llegado, avanza por el largo corredor, el corredor de la muerte es llamado... pero no lo es para él, a él le conduce a una nueva vida... le devuelve esa libertad que alguien le arrebató. A punto esta de entrar en su cuerpo la aguja que a su paraíso le va a llevar... pero en ese preciso momento algo ocurrió. El jefe de prisión venia con un papel de la mano... ¿La absolución? ¿Ahora que estaba tan cerca de su nueva vida pretendían arrebatársela también? La mañana siguiente fue puesto en libertad, los oscuros planes que habían sido pensados para él ahora estaban truncados, nada salió como ellos esperaban, ahora él era de nuevo libre. Juraron perseguirlo hasta darlo muerte, acabarían por cumplir su cometido, pero no sería en esa noche de invierno. Su muerte fue firmada y sentenciada el mismo día en que nació. Al cabo de un tiempo se descubrió que el crimen no tenía solución. Él continuaba su vida rutinaria encerrado en si mismo castigándose por vivir, no sentía dolor, tampoco compasión. Ha sido desterrado, no hay lugar en el mundo que él pueda ocupar, en este infierno trata de subsistir. La vida no fue nunca diseñada para él, el no existía en el camino de la vida, para él nunca fue un camino de rosas pero sin embargo consiguió afrontarla y sobrevivir. Día tras día peleaba con la vida para seguir vivo, luchando, siguiendo adelante, labrando un futuro. Nadie consiguió jamás arrebatarle la ilusión de seguir viviendo hasta que llegó a vivir en el corredor de la muerte, ahora, era sin más un alma en pena viviendo como una marioneta. Burló una vez a la muerte... ese momento que llegó a convertirse en un sueño para él y que ahora se le había escapado, poco a poco recuperó sus ganas de vivir u de seguir adelante pese a los obstáculos, a las dificultades... Llegó el gran día, aquel en el que por fin vería su sueño de pasar a una mejor vida en el paraíso de sus sueños, ahora ese día había llegado pero aún no lo sabía. Esa misma mañana se levantó como tantas otras para ir a su trabajo en la oficina del banco, como habitualmente él era el primero en entrar a trabajar, en su oficina le esperaban su ordenador y su silla tapizada en cuero, al igual que cada mañana colocó su maletín encima de la mesa, colgó su chaqueta del perchero y encendió el ordenador. Un ruido estremeció media ciudad, nadie sabía lo que había sucedido, en la oficina del banco una extensa columna de humo se erigía cubierta en llamas, sólo el se encontraba dentro, ahora era demasiado tarde... había comenzado su viaje al paraíso...